Capítulos Veintidos al Veintisiete (Final de Temporada)
Capítulo Veintidos
La cena comenzó a ser servida. Pasaron varios platos grandes al centro de la mesa. Uno llevaba una ensalada de frutas, otro llevaba filetes de carne, otro llevaba puré de papas, y otro llevaba espagueti.
– Ya lo creo Barbie – dijo __________
Todos en la mesa comenzaron a servirse en sus platos. Al menos algunos.
– Nicky, ¿Me sirves ensalada? – dijo la niña
Pero en un acto impulsivo, __________ tomó el recipiente con ensalada, del cual ya quedaba casi la mitad, y lo vacío sobre su plato. Luego lo regresó a su lugar.
– ¡Ay, lo siento! – Dijo hipócritamente – se acabó – sonrió y Nick también
– ¿Te la vas a comer toda? – preguntó Barbie aterrada
– Sí. Es que… ¡estoy a dieta!
– Te hace falta – dijo Barbie
– ¡Bárbara! – gritó Julia
Barbie resopló y __________ sonrió satisfecha. Ahora el problema era comerse un kilo de ensalada, si a ella ni siquiera le gustaba.
– ¿Quieres mayonesa? – preguntó Cody a__________
– Sí, gracias
Pero ahora era Nick quién no permitiría nada a Cody. Y tomó el frasco de mayonesa y, literalmente, dejó la carne de su plato flotando en salsa. Hasta que el frasco quedó desocupado.
– Ten – se lo entregó a Cody
– Lo siento, pero ya no hay nada – dijo a __________
Ella miró asesinamente a Nick y él le devolvió la misma mirada. Esto estaba por convertirse en una guerra.
– Tranquilo – dijo sonriente a Cody
Barbará tomó el recipiente de los espaguetis y puso un poco en su plato. Luego regresó en recipiente a su lugar.
Después, enredó el tenedor en ellos y lo levantó del plato, miró a Nick y dijo.
– ¿Quieres espaguetis?
– Sí, claro
Él se estiró y tomo el recipiente de espaguetis y puso un poco en su plato. __________ y Cody notaron la cara de furia de Barbie y empezaron a reír.
– ¿Pasa algo? – preguntó con su voz chillona
– Nada – respondió sonriente, con la más falsa de sus sonrisas__________
– ¿Me pasan el puré? – preguntó Julia
– Claro – dijeron a coro __________ y Barbie
Ambas se enviaron miradas asesinas.
Y, de remate, ambas tomaron el recipiente con el puré
– Yo lo paso –dijo Barbie
– No querida, yo lo paso – contrapunteó __________
– Tranquila, eres invitada – lo haló hacía ella
– Pero no hay problema – lo haló hacía el otro lado
– Tranquila – lo haló de nuevo
– ¡Que no! – lo haló de nuevo hacia ella
– ¡Es mi mamá!
Y esta vez, la muy delicada y angelical Barbie, lo haló con tanta fuerza, que se soltó de la mano de __________.
Y el peso mal equilibrado del recipiente, salió a ''volar''.
Y dio una vuelta en el aire…
Hasta dar contra la cabeza de Nick.
– ¡Nick! – gritaron las dos a coro
Pero ya era demasiado tarde. Nick estaba literalmente cubierto por puré de papa. Además de tener un recipiente por sombrero.
– ¡Lo siento mucho! – dijo __________ de pie desde su puesto en la mesa
– ¡Tú eres la culpable! – dijo la Barbie
– ¡Tú también!
– ¡Claro que no!
Y sin decir más, la niña inmadura tomó un puñado de espagueti y lo lanzó por la mesa hacia __________.
Hay que recordar la mala puntería de Barbie, y el espagueti cayó en su hermano mayor.
Barbie se asustó y __________ se divirtió.
– Bárbara, me las vas a pagar – dijo Cody
Levantó el plato lleno de ensalada que tenía __________, y lo lanzó a Bárbara, que quedó cubierta de trozos de fruta.
– ¡Cody! – gritó ella
Nick se levantó de la mesa con su plato en la mano, y ya que todos estaban distraídos en la conversación de Bárbara y Cody, nadie lo notó.
– Esto es para que no cojas la comida ajena – dijo a Cody mieras inclinaba su plato sobre la cabeza del chico y a este le caía toda la mayonesa del plato de Nick
Sí. La cena había sido sensacional. Claro, si Cody no hubiera terminado con un filete en su cabeza.
Capítulo Veintitres
Cody apenas lo miró. El regresó a su puesto en la mesa, y se sentó. Cody no aguantó más y cogió del plato de espaguetis un puñado y lo lanzó hacia Nick, con la mala suerte que cayó en Bárbara.
– ¡¡¡Arrrg!!! – Gritó histérica – ¡Tú eres la culpable de todo! – señaló a __________ con el dedo
– ¿Yo? – preguntó entre risas
– ¡Sí!
Y Barbie tomó el plato de su madre, convenientemente lleno de comida, y por encima de la mesa lo lanzó a __________.
Todos quedaron en shock. Y __________ cubierta de comida, aún más que los demás. Además del gesto victorioso en el rostro de la niña.
– Bárbara, vete a tu cuarto – dijo su padre
– Papito yo…
– A–tu–cuarto – repitió. La rabia se veía a través de sus ojos
– Sí papi – y salió a su cuarto
– Cody, al cuarto – dijo otra vez su padre
Él no tuvo la más mínima intención de objetar, y salió hacia su cuarto.
Julia y George se mandaban miradas que contenían millones de ideas sobre cómo castigar a sus hijos. Sigmund y Dora no eran capaces de decir nada, considerando que sus invitados estaban cubiertos de comida (en especial __________), por culpa de sus sobrinos.
Y __________ y Nick se miraban entre risas. Sí, estaban llenos de comida, pero se habían divertido.
– Yo quería que siguieran jugando – dijo Dylan con ternura trayendo al atención de todos
– No creo que __________ y Nick quisieran seguir jugando – dijo Julia a su hijo menor
– Oh no, si fue divertido – dijo __________
– Querida, debes cambiarte – dijo Dora poniéndose de pie – y tú también Nick
Los tres se encaminaron hacia las habitaciones. Abrieron la puerta de la que parecía ser la habitación principal. Entraron.
Todo estaba en orden, limpio, perfecto. Dora los hizo esperar para traerles algo de ropa.
– Espérenme un segundo, ya regresaré con algo que puedan ponerse
– No es necesario – dijo Nick – podemos ir a casa y cambiarnos
– No, por favor, me sentiría muy apenada si se van así
– No se preocupe – dijo __________ – yo me sentiría apenada de llevar algo prestado
– Nick, __________, lo siento tanto. Tenía que ser una cena especial, pero Barbie y Cody…
– Tranquila – interrumpió Nick – no te preocupes por eso, la verdad fue divertido
– Sí – dijo seguidamente su novia
– Bien – dijo Dora – Pero espero que puedan regresar pronto, para compensar
– De acuerdo – dijo Nick
De ahí en adelante fue simple. Se despidieron de todos los que estaban en aquella casa y se encaminaron al auto. Hay que recordar que Nick estaba con cierta cantidad de puré de papa, y __________ tenía de todo sobre su ropa.
– Adelante, señorita Campbell – le dijo abriendo la puerta
– Gracias, señor Jonas – sonrió y se montó al auto
Él también se subió al auto. Ella lo miraba y no podía creer todo lo que estaba pasando, era muy loco.
– Lo siento – dijo Nick sólo subirse
– ¿Eh? – preguntó confundida
– Sí, por lo que pasó con Barbie
– Descuida – dijo con tranquilidad
– ¿No estás enfadada?
– No tengo porque. Debería estar celosa, pero no me da celos una niña cuyo cabello parece la desteñida peluca de Hannah Montana
Él sonrió con ironía y __________ lo notó.
– ¿Pasa algo?
– No – dijo arrancando al auto
– Sí Nick, pasa algo y no me quieres decir
– No, no pasa nada
– Nick, por favor, dime
Dio un suspiro resignado estacionó a un lado de la carretera.
– La chica que hace de Hannah Montana, fue mi primera novia
__________ quedó con los ojos abierto como platos
– ¿En serio?
– Sí, pero sólo lo hacía por la disquera. Ya sabes, fama, reflectores, paparazis… – dijo con algo de sentimiento
– Pero yo no soy así – dijo mirándolo a los ojos
– Lo sé__________, y por eso te quiero
Y se acercó a besarla. Esos labios tan dulces, tan suaves, tan él. Esos labios que se alejarían tal vez para siempre de ella.
En dos semanas.
– Nick – dijo al separarse de él – Tenemos que hablar
Capítulo Veinticuatro
– ¿Qué pasa?
– Nick, en dos semanas me iré. No quiero separarme de ti, pero – fue interrumpida por el índice de Nick sobre sus labios
– Faltan dos semanas, aun no pensemos en eso. Tenemos tiempo aun para nosotros dos.
– Pero – suspiró y miró hacia afuera – te vas a New Jersey. Me voy a San Diego. No va a funcionar
Sus ojos se cristalizaron. No quería que Nick la viera llorar. Por eso mismo, salió del auto y comenzó a caminar por el borde de la carretera.
– ¡Espera! – escuchó decir a Nick
No le dio importancia. Comenzó a correr sin dirección alguna. Siendo perseguida por Nick todo el tiempo.
– ¡Espera! – Le tomó el brazo y la giró para quedar de frente a él – Sí va a funcionar – dijo juntando su frente con la de ella
– Nick, no si estamos en estados diferentes
– Pero… eres diferente para mí. No quiero recordarte sólo como una aventura de verano
– Y yo tampoco – puso sus manos en las mejillas de Nick – Pero… es así
– No__________ – puso sus manos sobre las de ella – yo sé que por algo te cruzaste conmigo el miércoles pasado cuando mi auto se descompuso
– Lo sé. Y yo también lo creo. Pero de lejos… no funcionara
– ¡Ya basta! – Dijo separándose de ella – ¡No digas que no funcionará porque yo sé que sí!
– ¿Y cómo? ¿Me llamarás todos los días por teléfono? Nick, eso no basta
La miro a sus ojos suplicantes. Tal vez ella tenía razón, no iba a funcionar. Pero tampoco iba a desperdiciar todo el verano.
Se acercó y la abrazó como si nunca jamás volviera a verla. Ella correspondió a su abrazo. Era la primera pelea que tenían desde que se conocían. En realidad no, pero si era la primera que tenían desde la noche anterior que eran ''novios oficiales''
– Tienes razón – dijeron a coro al separarse
– ¿No va a funcionar? – preguntó ella
– Quiero que sí. Pero si no te veo en todo el año… no sé
– Tengo una idea. Vivamos al máximo lo que queda del verano. Luego, dejaremos que pase el tiempo que tenga que pasar. En un año regresaremos a Kansas, y si las cosas son como ahora, tal vez… no sé, algo bueno saldrá
– Pero si las cosas no son como ahora, que espero y no, todo será olvidado y ya
– De acuerdo
– De acuerdo
Y con un beso entre dulce y amargo, finalmente cerraron el trato.
Y Nick tuvo una idea, pero no pensaba comunicársela a __________.
Simplemente la levantó en sus brazos. Ella gritó pero él no le dio importancia y comenzó a correr.
Se detuvo cuando llegaron a una roca gigante. Junto había una hermosa cascada.
– Nick, ¿qué vas a hacer?
– ¿No lo sabes?
– Sólo que yo…
No dejó que terminara cuando saltó al vació con ella en brazos.
Era aterradoramente romántico.
Capítulo Veinticinco
Pronto se escuchó la caída de los cuerpos en el agua. Estaban aún sumergidos, pero abrazados, y nada importaba. Bajó al agua se besaron, como si estuvieran en cualquier otra parte, menos allí.
– No sé por qué hice eso – dijo Nick sólo sacando la cabeza
– Simple, estás loco – dijo acercándose a él entre el agua
– No, yo no era así hasta el miércoles
– No te creo
– Sí
Ella parecía querer jugar al sí y al no por un rato. Pero el simplemente la atrapó por su cintura entre el agua y la atrajo hacia él para besarla.
Ella no se negó ni por un instante. Era como si sus labios encajaran perfectamente en los del otro. Y la cascada que caía a pocos metros de ellos, completaba el ambiente perfecto.
Y sin soltarla, la llevó hasta la cascada La fuerza del agua que caía en el lago, estar con la persona ideal… era perfecto. De pie sobre una roca, sus labios rozándose, sus ojos mirándose atentos, y sus frentes juntas.
Era como si quisieran gritar a los cuatro vientos que querían quedarse allí por siempre junto al otro. Era como un sueño hecho realidad.
–Me encanta tu mirada – dijo él
Ella sonrió y se sonrojó a pesar de la fría agua que recorría su cuerpo. Él levantó la cabeza un poco y delicadamente, depositó un beso en cada uno de sus párpados. Luego, regresó a sus labios.
Ese sabor, ese sabor que lo estaba enloqueciendo. Ese sabor que lo estaba volviendo un adicto. Ese dulce sabor que sólo ella poseía.
– Y a mí me encanta cuando me besas – dijo al separarse
Él la complació con uno de esos apasionados besos que la dejaban en otra dimensión.
La tarde pasó lentamente entre juegos en el agua. Salieron del agua a descansar en el verde césped, y con el último rayo de sol, esperar a que su ropa se secara.
– Me encanta el ocaso
– Es muy hermoso
– Lo sé
– Tú también eres muy hermosa
Ella se sonrojó un poco y trató de ignorar su mirada. Pero él puso una mano en su mejilla y la hizo regresar la mirada a él.
– Eres simplemente hermosa, y lo sabes
– Nunca antes me habían dicho algo así
– Pero es cierto. Eres hermosa, por dentro y por fuera
– Gracias– dijo sonriente
– Vales mucho __________ – dijo acariciando su mejilla tiernamente
– Tú. Eres la clase de persona que se hace querer de todo el mundo. Eres especial para todos aquí. Todos dicen que te extrañan, y que creían que no ibas a venir este verano, y lo dicen como si el verano sin ti perdiera la diversión. Eso es lindo
Él sonrió.
– La verdad este verano no vendría, me iría muy lejos a trabajar con mi hermano. Pero mi tío Vincent y mi tía Loretta llamando a diario, me convencieron de venir. Y, honestamente, no me arrepiento de haber venido
Se acercó y le dio un dulce, muy dulce beso. Era asombroso como se complementaban el uno al otro. Era casi mágico, algo que ninguno nunca antes había sentido.
– Mamá y papá querían que nos fuéramos de vacaciones juntos. Así iba a ser. Pero a papá le surgió algo de último minuto y tuve que venir aquí. Pero no me molesta. Amo venir a Kansas con mis abuelos. Son como mis padres
– Mis padres – suspiró – son… mis padres. Son especiales, y tiernos con mis hermanos y conmigo. Pero siempre he sido el hermano torpe de la familia. No me parezco a nadie, no sé porque. Pero sé que ahora estoy contento con eso, las cosas pasan por algo, para bien, para mal. Pero pasan por algo. Y estoy donde debería de estar ahora
– No hay lugares incorrectos, Nick. No hay errores. Sólo son… enseñanzas
– ¿enseñanzas?
– Sí. ¿Te caíste de la bicicleta cuando la aprendiste a montar?
– Sí, mucho
– Entonces aprendiste muchas maneras de no montar bicicleta, No hay errores, sólo enseñanzas de cómo no hacer las cosas, ¿entiendes?
– Enseñanzas de cómo no hacer las cosas – repitió mirándola a los ojos
Ese misterioso color de aquellos ojos. Esa mirada tan misteriosa, tan inteligente. Un corazón de oro. Unos labios prefectos. Tan sólo cuatro días con ella y ya le había robado el corazón. La observaba y se decía a si mismo una y otra vez, que no quería perderla, que quería tenerla siempre allí con él.
Por su parte, ella no sabía que pensar, que sentir. Nunca antes se había enamorado, pero le tenía miedo al amor. Ese sentimiento que te embriaga, que te consume, que te hace perder la cabeza. Que te hace reír a mitad de la noche cuando ves a esa persona especial en sueños-,
Pero es también ese mismo sentimiento que te hiere. Que puede hacerte simplemente llorar, odiar. Ese sentimiento que te consume con los celos, el dolor de ver que esa persona es feliz con alguien más. Ella le tenía temor a un amor no correspondido.
A la soledad, al frío de la noche cuando se ama a alguien, pero él no siente lo mismo. Ese sentimiento duro y cruel, ese sentimiento dulce y hermoso.
El amor.
– ¿Crees en el amor, Nick?
Capítulo Veintiseis
– ¿Crees en el amor, Nick?
≪A tu lado≫ quiso decir. Pero por muy seguro que estuviera de sus sentimientos, no lo diría. No quería salir herido una vez más por un amor no correspondido. Claro que con ella era diferente.
– Sí – dijo seguro – ¿Y tú?
Sintió temor de su respuesta. Sintió temor de haberse enamorado de la persona equivocada. Sintió temor de que ella no lo amara, como él estaba empezando a amarla a ella.
– Sí – dijo sin soltar sus ojos
Fue como una dulce confesión. Sus labios se tocaron sin temor, con confianza, como nunca. Como si no fuera sólo un amor de verano.
Regresaron a casa. El auto negro estacionó frente a la casa de Margaret y Charles. Ya estaba oscura la noche y sólo unas pocas luces provenientes de la casa alumbraban los senderos.
– Sana y salva, señorita – dijo Nick pasando su brazo por los hombros de su novia
– Gracias, caballero – sonrió
Fueron unos segundos eternos mirándose a los ojos. Era como si allí mismo revelaran millones de oscuros secretos. Como si descubrieran su alma. Como si sufrieran la más bella de las metamorfosis.
– No quiero pensar en que algún día me alejaré de ti – dijo ella tomándole el rostro entre las manos
– No nos separaremos, te prometo, que cada noche, esté donde esté, miraré las estrellas, sólo si me prometes que tú lo harás
– Lo haré. Todas las noches, esté donde esté, me asomaré a la ventana a ver las estrellas
Cerraron el trato con un corto beso. Ella se fue, camino a casa. Él la observó, no podía negarlo más, Si estaba loco por enamorarse de una chica en cuatro días, era el loco más loco que existía. Si era tonto por enamorarse de una sonrisa sincera, era el tonto más grande de la historia. Si era un perdedor por enamorarse de la mirada más bella y misteriosa que hay, era el mayor perdedor de todo el mundo.
– Hola mi ñoño – dijo su tía desde la sala de estar al verlo entrar
– Estoy enamorado – dijo sentándose frente a ella
Loretta descargó su revista y lo miró. Desilusión, tristeza, compasión, lástima…nada bueno vio en la mirada de su tía
– ¿Hay algo malo? – preguntó asustado
– ¡Vincent, ven a hablar con Nicky! – llamó a su esposo
– ¡Mañana!- se levantó de su asiento exaltado
– Lo siento – dijo su tío
– Cariño, no es tu culpa – dijo su tía comprensiva
– ¡Pero lo es de mi padre! – dijo con rabia
– Nick, tu padre no lo hace por maldad, quiere lo mejor para ti
– ¡No tío! Y estoy completamente feliz aquí, en Kansas, no quiero irme a donde quiera él que yo me vaya
– Hijo, te vas a…
– ¡No importa!- interrumpió a la mujer – ¡Quiero quedarme aquí con __________! ¡No quiero separarme de ella!
La sinceridad se veía en esos ojos oscuros. Respiraba agitado y nadie se atrevería a retarlo.
– Este es el mejor momento de mi vida – continuó– Por fin encontré a una chica completamente perfecta, pero parece que nadie quiere notarlo, simplemente quieren separarnos
Sus tíos lo miraron con comprensión. Se miraron ellos con esa misma mirada emocionada que llevaban dándose el uno al otro por años, y no necesitaron palabras para decirse todo lo que querían. Pero no se daban cuenta de que en vez de ayudar a su sobrino, lo herían más.
– Iré a la cocina
La tía desapareció. El tío lo miró invitándolo a tomar asiento. Él lo dudo, pero finalmente regresó al asiento que ocupó tan pronto como dejó a su novia en casa de sus abuelos.
– Nick, comprendo que no quieras separarte de __________, pero en ocasiones es lo mejor
– ¿La distancia? – preguntó con sarcasmo incluido
– Sí. Y el tiempo. Ahora crees que te has enamorado de ella, y me alegro por ti porque sé que ella nunca te haría daño, pero aun eres muy joven
– Tengo 18 – interrumpió
– Lo sé. Y también sé que cuando llegas a esa edad, pasa lo mismo que al cumplir 13. Crees que el mundo está a tus pies, y luego te chocas contra el mundo y te das cuenta que aún hay mucho por aprender y un largo camino a recorrer
– Tío…
– No. Sólo quiero que sepas que la mejor solución puede ser ''escuchar a tu corazón''. Pero en ocasiones eso puede convertirse en tu peor error. El corazón enamorado es el peor consejero. Y la mente del enamorado no razona.
– Tío, ni siquiera sé a dónde diablos quiere mi padre que me vaya
– No irás sólo. Tu hermano irá contigo
– ¿Joe?
– No. Kevin
– ¿Y a que quiere mi padre que nos vayamos allá?
– Una ampliación a la disquera
– ¿En dónde?
– No importa. Lo que importa es que sería mejor que hables ahora con __________. Mañana en la mañana viajas a New Jersey, muy temprano. Y es mejor que vayas ahora a explicarle todo
– ¡Claro que no eres una tonta!- dijo emocionada su abuela
– Es lindo encontrar el amor así – intervino su silencioso abuelo
– Sólo hemos estado juntos por… cuatro días
– No es un pecado enamorarse así. Es más, será una historia hermosa para contarles a sus nietos
– ¡Abue!
– Cariño, sólo digo que te quiere de verdad. No cualquiera hace una canción así
– Sí. Quiero aprenderla a tocar en la guitarra. Quiero aprender a tocar guitarra
Todos rieron. Charles y Margaret entendían a su nieta como si fueran sus amigos de la escuela. Eran tiernos y comprensivos en todo. Además siempre estaban allí para escucharla con la seguridad de que no le reprocharían por nada. Eran más que sus abuelos, sus amigos.
– Quisiera ver a Nick ahora mismo. No quiero desperdiciar ni un solo segundo de lo que nos queda juntos antes de que tenga que regresar a San Diego
Y cómo si todo lo que dijera se cumpliera, el timbre sonó. No era tarde, pero tampoco la hora adecuada de recibir visitas.
__________ se levantó de la mesa y fue camino a la puerta. Miró por el pequeño agujerito en ella y vio a Nick que esperaba ansioso.
– Es Nick – dijo
– ¡Ábrele! –dijeron sus abuelos a coro
Finalmente, con la incertidumbre, abrió la puerta.
Capítulo Veintisiete
– ¿Nick? ¿Qué haces aquí? –preguntó sonriente
– Tengo que hablar contigo __________
Un sudor frío recorrió todo su cuerpo.
– Pasa
El entró.
– Siéntate
Él se sentó.
– Dime
Tomó asiento junto a él.
–__________...
– ¿Sí?
– Estos últimos cuatro días, ¡Wow!, han sido los mejores de mi vida – tomo sus manos entre las suyas – pero yo…
– ¿Pasa algo malo?
– Sí. Pero no contigo
– ¿Entonces?
– Mira, __________, yo, no quisiera que las cosas fueran así. De hecho, en este momento no cambiaría nada, y me moriría por poder quedarme para siempre contigo en Kansas. Pero la realidad tristemente es otra, y yo…
– Nick. Seque es difícil, pero lo que tengas que decirme, dímelo. No importa lo que sea, sólo hazlo
Acarició su mejilla dulcemente. No iba a poder hacerlo. Simplemente decirle '' ¡Hey!, pasamos cuatro días asombrosos, pero llamó mi papá y tengo que irme a Nosedónde con mi hermano a trabajar. Te quiero, es más, creo que me enamoré de ti y te amo. Pero no te veré en al menos un año, así que espero que no me olvides. Te veo el próximo verano en Kansas''
–Te lo juro, que esto es lo más difícil que he tenido que hacer en toda mi vida… Te… amo
Se puso roja como un tomate en menos de un segundo. Su mirada se centró en el florero con margaritas a varios metros de allí, junto a la entrada. Sus manos se pusieron sudorosas en su regazo, y rogaba al cielo que el suelo se abriera y se la tragara completa.
Él la miró. Se veía atrofiada, nerviosa, incrédula. Y sobre todo, avergonzada. No quería mirarlo, estaba roja, sudaba, temblaba… estaba en tal estado de shock que ni él mismo creyó que esa fuera ella.
– ¿Estás bien?
Tomó un segundo que las palabras llegaran a su cerebro y se acomodaran en el lugar correcto. Y un largo minuto para que se formara una idea al respecto y ella pudiera responder. Cerró sus ojos, inhaló, exhaló, y de nuevo lo miró.
– A ver si entendí. Primero, ¿Vienes aquí a decirme que lo más difícil que has tenido que hacer en tu vida es decirme que me amas? Y segundo, ¿Me amas?
No iba a negarlo. Sería como negar que el mar sea azul, el sol amarillo. Y que estaba a punto de perderla tal vez para siempre.
– Sí, te amo – dijo seguro
Ella le dio una tímida sonrisa en su cara colorada. Él también se sonrojó, ella lo miraba atenta y él no comprendía porque.
– Bien, está todo… bien. Pero… ¿Qué era tan difícil?
Era el momento de decirle la verdad. Los verdaderos motivos por los que estaba allí. Era cierto que la amaba, pero no era ese el motivo para estar allí esa noche. No exactamente.
–No. Te amo, y no es difícil decirlo. Pero, hay más
– ¿Más? Nick, déjame disfrutar esto
– ¿De qué hablas?
– Nunca antes nadie me dijo que me amara. No en ese sentido
Nick se conmovió. Le dio un dulce beso, un beso que expresaba lo mucho que realmente la amaba. Con un amor de película, de esos que nacen en un par de horas entre dos personas desubicadas, y que perduran para siempre. Pero ese no iba a perdurar para siempre, no por ahora.
– Te amo, y no me cansaré de decirlo nunca
Ella sonrió.
– Nick yo…
– Shhh – le dio un corto beso – Hay más
– ¿Qué?
– Te amo, pero… no puedo seguir contigo
Ella se alejó bruscamente de él. No estaba entendiendo nada, estaba confundida. Él la confundía.
– ¿Me amas, pero no puedes seguir conmigo?
– Así es
– ¿Qué hay de malo en mí? No soy perfecta, pero… no entiendo
– Escúchame. Podría pasar mi vida entera aquí contigo, decirte a diario que te amo, pero…
– ¿Pero…? ¡Habla Nick, por favor!
– Me tengo que ir
Estaba más confundida que nunca. ''Te amo'', ''Me tengo que ir''. Simplemente no comprendía la idea central de la frase. Todo esto era muy enredado, y un completo error.
– ¿A dónde?
– No sé. Mi pare llamó y quiere que me vaya a trabajar con Kevin
– Bien – dijo tranquilamente –Suerte en tu trabajo en… donde sea
Unos interminables segundos de silencio. Él le rogo con la mirada que dijera algo más. Que no fuera sí de fría y simplemente le deseara suerte, y ella pudo leer en su mirada lo que él quiso decirle.
– ¿Qué esperabas? ¿Qué me lanzara a tus brazos y dijera ''te amo, no te vayas por favor''? ¿O prefieres una escenita con llanto?
– __________...
– No Nick. Me dices que me amas y luego desaparecerás para siempre – caminó hacia la puerta – ¡No puedo creerlo!
– __________, entiéndeme. – Caminó hacia ella – Si de mí dependiera, pasaría mi vida entera…
– "Aquí contigo diciéndote que te amo" – interrumpió imitándolo en tono gracioso – Sí es así, ¿Por qué te vas?
– ¡Lo hago por mi padre! – la sujetó por los hombros
– ¡Suéltame! – Quitó sus manos de ella con fuerza – ¡No quiero tus estúpidas explicaciones sacadas de un libro de cuentos chinos!
– ¡No son "cuentos chinos"__________! ¡Es en serio!
– Tan en serio como que me amas, ¿verdad?
No le habría dolido tanto que simplemente lo hubiera abofeteado. Pero tal vez ella tuviera razón, si en realidad la amaba no tenía por qué dejarla, y mucho menos darle esa clase de explicaciones. Aunque fueran ciertas.
– No eres más que un patán egocéntrico de ciudad
Abrió la puerta para que pudiera salir. No quería verlo allí después de que se hubiera comportado como un cretino cualquiera como con los que estaba acostumbrada a tratar. No quería verlo nunca más.
– No debí venir – estaba frente a ella que no lo miraba – Sigues siendo la misa princesita malcriada y grosera
Salió por la puerta camino hacía el auto. A mitad de camino regresó y frente a la puerta sacó un papel de su bolsillo y lo lanzó al suelo.
– Te guste a no, esto es para ti
Ella no se molestó en mirarlo. Simplemente estiró la mano al florero con las margaritas y lo dejó caer en la cabeza de Nick.
– Y esto ''Te guste o no'' – lo imitó – es para ti – y cerró la puerta con fuerza en su cara
Se recostó sobre la puerta. Estaba atrofiada, y con mucho que decir. Se agachó a recoger el papel del suelo y lo abrió.
– Fly With Me – leyó
Estaba mojado y por un poco y le dan en la nariz con una puerta. Se dio media vuelta y caminó hacia el auto. No era culpable de tener que partir, pero pudo haber omitido la parte del "amor" y todo habría sido más fácil.
– If it's you and me forever, If it's you and me right now, I'd be alright, I'd be alright, If we chase the stars to lose our shadow, Nick and _________ turned out fine, So want you fly with me
Canto casi para sí misma. Miraba las estrellas por la ventana y no podía creerlo.
– La próxima vez que vez a un chico con Converse en su auto descompuesto, que se las arregle como pueda
Sí, así se conocieron. Por culpa de un "vejestorio" dañado, que más tarde se estrelló contra un árbol.
– Y esa gallina – dijo Nick mirando las estrellas
Sí, una gallina que se había enredado en el cabello de ella y él había tenido que ayudar. Mala idea.
– Si veo una vez más a una chica con una gallina en el cabello, es su problema
– ¡Ja! Y no aceptes trabajos de verano de tus abuelos, sobre todo si incluyen vacas
Y cómo olvidar a Connie. Esa vaca fuera culpable de que comenzara su… "romance".
– Y lo aprendido fue: no beses a una chica. Aun menos si estas bañado en leche
Ese mismo baño de leche que los llevo a tener que dar un paseo por el pueblo.
– Y luego, todos te aman por tu entrega y perfección, ¿verdad Nick?
Para su desgracia, así era. Y esa fue la primera vez que sintió algo por Nick. Le gustara o no reconocerlo.
– Y eres tan adorable, que me "obligas" a invitarte a un picnic
– Pero aparece un niño y terminamos haciéndole creer que somos novios
– Y terminamos con un "picnic nocturno"
– Eso sin contar el estúpido deseo "Que Nick me pida ser su novia "¡Te conocí en día anterior!
– Y mi grandioso deseo "Que__________ acepte ser mi novia" ¿Qué pasa conmigo?
– ¡A sí! Y luego me haces montar a caballo
–… y me cuentas lo de tu hermana muerta…
–…y te apareces en mi casa a media noche, diciendo que estás preocupado por mí…
–…y te invito a una ridícula fiesta, pero tienes que hacer de niñera…
–…y mi abuela habla contigo…
–…y me aparezco en esa casa, de nuevo a medianoche…
–… y escribes la canción más hermosa de la historia…
–…y te conviertes en mi novia…
–…y tengo una pesadilla…
–… y te llevo a una cena "especial"…
–… y aparece una copia barata de Hannah Montana…
–…y terminamos en guerra de comida…
–… y me haces nadar en el lago de los cisnes…
–…y me preguntas si creo en el amor…
–…y te apareces en mi casa, diciendo que me amas, pero que te irás. Y yo me comporto como una inmadura niña tonta y no te dejo hablar. En vez de eso, te pongo las flores más hermosas que hay en tu cabeza. Y eran las flores más hermosas porque me las regalaste tú
– Nunca debí decirte que te amaba, sólo lo empeoró todo. Me iba a ir y lo sabía, pero igual te lo dije y ahora si te perdí. Y lo más triste es que me enamoré. Si no fuera así, no estaría ahora mirando las estrellas…
–… a pesar de saber que tú me debes odiar ahora. Sólo por no ser sincera y decir te amo, porque lo hago. Te amo pero como una tonta niña inmadura no fui capaz de decírtelo y te traté como a un…
–…princesa malcriada y grosera, pero sé que no lo eres. Eres especial, diferente…
–… perfecto
***
Amaneció con lluvia. Una lluvia veraniega que no suele darse en Kansas. Era el momento de decir la verdad, fuera como fuera.
– ¡Bien! – gritó Vincent
Las maletas estaban acomodadas en el auto de Nick. Su padre llamó varias veces para avisar la hora de salida del vuelo. Si en un par de horas no estaba en el aeropuerto más cercano, perdería el vuelo y ganaría una pelea con su padre. Y lo único que esperaba era verla a ella, pero era imposible, eran las 6 de la mañana de un día frío y lluvioso, y luego de la pelea de la noche anterior, sólo querría volver a verlo metido en un cajón de madera.
Se despidió de Loretta, con un simple abrazo.
– Cuídate mi ñoño
– Lo haré tía
Pasó a su tío. Su mejor amigo.
– Sólo recuerda, que siempre habrá otro verano, y otra oportunidad de verla
– Ella me odia
– No
Volteó a ver. Afuera de la casa, completamente mojada, y sus ojos hinchados. No le importó mojarse y tener que viajar con la misma ropa hasta Quiensabedonde, y corrió hacía ella.
– ¿Qué haces aquí?
– Te amo, y no quería que te fueras sin decírtelo
Él sonrió y ella también. No importó el agua que caía a su alrededor, simplemente la abrazó como nunca. Con amor…
– Te amo__________, te amo
– Lo sé. Y quiero que me perdones por ser tan tonta ayer
– ¿De qué hablas?
– No te dejé explicarme nada
No quiso que siguiera y la besó. El mundo simplemente se detuvo. Eran ellos dos, solos en el mundo, sin nadie más que destruyera su perfecta fantasía.
– No quiero que te vayas – lo abrazó fuerte
– Yo no quiero irme – la abrazó fuerte
Las lágrimas que comenzaron a caer se confundieron con las gotas de lluvia, pero sin duda el dolor si podía distinguirse
– Prométeme algo – dijo Nick tomándole entre sus manos en rostro
– ¿Qué?
– Vendrás el próximo año, a Kansas. Recuperaremos el tiempo perdido
– Esta vez el verano completo, d principio a fin, tu y yo
– ¿Lo prometes?
– Lo prometo, ¿tú lo prometes?
– Lo prometo
Y fue el último beso, cerrando el trato. Ella percibía el dulce sabor de esos labios, suaves… hermosos y perfectos. Ese sabor que hasta hace poco era un misterio, pero que iba a ser una odisea vivir tanto tiempo sin ellos. Ese sabor que no se puede comparar con nada más en el mundo, en único e irrepetible. Ese sabor.
Se marchó sin decir a donde. Ni el mismo lo sabía. __________ miró el auto negro hasta que desapareció simplemente de su vista. No sabía si llorar, si reír, o salir corriendo tras el auto.
– Un año…
Dio media vuelta, aún tenía mucho por hacer en casa de su abuela.
Un auto estacionó frente a la casa. La anticipada despedida hizo que la chica simplemente saliera con su reducido equipaje a encontrarse con Martin.
– Buen día, Señorita Campbell
Sonrió al recordar la última persona que la había llamado así. ≪Un año≫ se dijo a sí misma, y se subió al auto.
Arrancó levantando gran cantidad de tierra, y desapareció de la vista de todos.
FIN








